En la madrugada del lunes 31 de marzo, el joven Elvis Torres fue asesinado a tiros en su hogar, ubicado en la localidad la Pared de Haina, de la provincia San Cristóbal.
Su abuela, Elizabeth Guzmán, recibió una llamada mediante la que le informaron que debía trasladarse a Santo Domingo, pues su nieto de 21 años había sido herido en su casa. Sin embargo, al llegar, descubrió que en realidad se trataba de su trágica muerte.
Según versiones ofrecidas a la familia, los agresores, quienes eran amigos de la víctima, les quitaron la vida debido a rencillas personales. Entre ellas, se menciona que el joven se había negado a unirse a un grupo delictivo de droga.
"Él era un muchacho obediente, nunca fue malcriado ni se portaba mal", señaló Elizabeth Guzmán, desconsolada, mientras esperaba por el cuerpo de Elvis en las fueras del Instituto Nacional de Ciencias Forenses (Inacif).
La madre del joven, devastada por el dolor, también aguardaba con angustia la entrega del cuerpo de su hijo a las afueras del Inacif, mientras en medio de su sufrimiento clamaba por justicia.